5ª Edición


De pequeños todos jugamos a transformar la función de los objetos cotidianos, y les otorgamos roles fantásticos, responsabilidades imposibles, anatomías inventadas… La cuchara podía devenir nuestra vecina, y la taza su tía, una rama seca un monstruo, y la lámpara del escritorio un planeta desconocido…

Este juego, el de dar anima a los objetos creando la ilusión de que tienen vida propia, es la esencia del trabajo titeril. El teatro de objetos toma los objetos cotidianos, muchas veces de desecho –esa maleta de la abuela, o ese juguete roto– y los pone en escena, explotando sus calidades éticas y estéticas. Con ellos crea auténtica poesía visual, espectáculos exentos de prejuicios formales, un espacio de libertad de asociaciones de ideas e imágenes que como todo arte cuestionan nuestro mundo. En torno a esta idea gira la edición de este año: el teatro de objetos. Esta “denominación de origen” fue pronunciada en los años 80 en Francia, por la compañía Théâtre de Cuisine. Christian Carrignon, uno de sus fundadores, viene desde Marsella con un espectáculo que reúne escenas que han ido marcando la historia del teatro de objetos en Europa. También de Francia, desde Lyon, la compañía Turak nos presenta un espectáculo de su director, Michel Laubu, quien con patatas, palos flotantes encontrados en los ríos y cacharros de todo tipo, crea una civilización imaginaria, escenas de “poesía bricolada” y humor.

La compañía hispano-gala Tàbola Rassa, pone en escena un clásico de la dramaturgia de Molière, con grifos y trapos nos cuestiona el uso de recursos naturales en la sociedad actual. Desde Salamanca, Jaime Santos, director de La Chana Teatro, recrea pasajes bíblicos con ironía y diversos enseres. También de esa ciudad castellana llega la familia Mayalde, que interpreta música tradicional con objetos y manipula sus instrumentos musicales. De Madrid, Jesús Nieto, director de Onírica Mecánica, aborda cuentos fantásticos, contados con luces de navidad, muñecos de alambres y extraños artefactos.

El programa de este año se complementa con una exposición de poemas visuales de Joan Brossa, talleres de títeres para niños y proyecciones de filmes relacionados con la animación de objetos.